El bostezo de los equinos en Améscoa

Équido macho en el acto de bostezar en el Monte de Améscoa
Caballo bostezando a gusto en el Monte Limitaciones de Améscoa
Fotografía de Archivo propio



          El bostezo de los caballos en Améscoa. 

  Digo en Améscoa, porque pese a suponer que será igual en todo el mundo, solo aquí los hemos visto bostezar Arantza y yo, y en varias ocasiones, no por otra razón. 

  Pero vayamos al grano. El bostezo, todos sabemos lo que es, es algo que pueden realizar todos los animales vertebrados, incluyendo obviamente mamíferos, y además, peces, aves, serpientes y otros. del total 

  No lo incorporo aquí como una rareza de la especie equina, de la que el hombre viene sirviéndose desde que empezó a andar erguido (como alimento, como montura, animal de tiro, como animal de reja, etc). 

  Lo traigo para dar a conocer una peculiaridad de este vecino de estas tierras, con más antigüedad aún que los seres humanos afincados en ellas. 

  Y del que me permito citar un apunte curioso. 

La Reina de Navarra refuerza con vino la muga de Améscoa con Castilla. 1429.

Las cargas de vino llegan a Larraona, próxima a la muga
 con Contrasta, frontera en el siglo XV de los reinos de 
Castilla y Navarra.






  En Améscoa, y dónde no, el alcohol era un buen combustible para la guerra. 

  La reina que mandaba el vino era Blanca I de Navarra, hija de Carlos III el Noble, el que reconoció la propiedad de las Limitaciones en 1412, que había fallecido en 1425. 

  Ella era la tercera en la sucesión, pero las hermanas que la precedían fallecieron antes. 

  Casó con el rey de Sicilia con 17 años y enviudó con 24. Volvió a casar a la edad de 35 con Juan, hermano del rey Alfonso de Aragón. 

  Tras la muerte de Carlos III, Blanca I y Juan II fueron coronados como reyes de Navarra en la catedral de Pamplona el 15 de mayo de 1429. 


Améscoa medieval. También líquenes para el "kilómetro cero"


Campesinos medievales recolectando líquenes
Campesinos medievales recolectan líquenes. 
Lobaria de un haya a la izquierda y Usnea de un roble a la derecha



         Améscoa, los líquenes y la autosuficiencia. 

  La filosofía "kilómetro cero" no es una teoría reciente. La descubrieron los grupos humanos cuando decidieron abandonar el nomadismo y adquirir hábitos estables de residencia.

  Y se devanaron los sesos para sacar el máximo partido y rendimiento de todo lo que tenían más próximo, por evidentes razones de economía de esfuerzo y seguridad. Y gracias a ello consiguieron sobrevivir con sus propios recursos.

 Eso llevó a exprimir al máximo el conocimiento del espacio que les rodeaba y de todos sus componentes. Y fuera cual fuera su dimensión y su frecuencia, todo era conocido y comprobado. Y de todo se sabía y se conocía la posible utilidad o el posible servicio que podía prestar.

  No quedaron exentos los líquenes de ese repaso y nuestros antepasados supieron de lo que podían esperar de las diferentes variedades. 

El sol no ha cambiado sus hábitos. Sus efectos en Améscoa, sí.

Balsa de Arantzaduia, en Limitaciones de Améscoa, lado sur de Urbasa
Balsa de Arantzaduia (Monte Limitaciones de Améscoa), Sur de Urbasa.


        Hablamos del sol más que nunca estos últimos días. 

  Por el calor, las temperaturas, los incendios, el cambio climático, la sequía, el eclipse.

  El sol lleva millones de años haciendo posible la vida sobre nuestro planeta y el ser humano lleva miles de años siendo consciente de que eso es así y viviendo del sol y respetando unas reglas mínimas de convivencia.

   Hemos olvidado que el sol funcionaba con sus propias reglas y que estas eran inamovibles, que no se le podía programar como a un electrodoméstico y la hemos cagado.

El mojón del Milenario de Améscoa, 1007-2007

Un diseño en piedra como escudo o logotipo de Améscoa esentativo de Am
Grabados en piedra del logotipo diseñado y aprobado como representativo del territorio de Améscoa/Ameskoa.
Fotografías de archivo propio.

 

         El de 2007 en Améscoa, era un Mojón especial. 

  Era especial porque celebrábamos el Milenario. No el Milenario del poblamiento de este valle, mucho más antiguo, sino el de la aparición de su nombre en un documento. 

  Comenzaba yo mi explicación así: Existe un documento del monarca Sancho Garcés III el Mayor, rey de Pamplona, que se cita como “de 1007”, en que se incluye escrito, por primera vez en la historia, el nombre de Améscoa.

  Pero no vamos a hablar del porqué del Milenario, sino del Mojón. Y el propio mojón tenía un atractivo añadido: El de lucir el logo que se había preparado para el conjunto de los dos valles bajo la denominación única de Améscoa.

  Había sido una sugerencia hecha por los ayuntamientos como símbolo de unidad territorial.  

Améscoa, entre lobos de verdad (1978) y lobos de novela (2026)

 

Simulación del lobo en retirada de las Majadas de Eulate en Urbasa al alba
Simulación del lobo en retirada al alba en las Majadas de Eulate.


          Ayer supimos de la presentación de la novela
 "Los lobos de Urbasa", de Iñigo Ubani, 
el próximo 6 de agosto en el Camping de Artaza. 

  Nos trajo a la memoria otro agosto lejano, el de 1978, y otro lobo al que no habíamos visto, pero del que teníamos noticia, oímos hablar mucho y no debimos estar muy lejos.

  Nos íbamos a ir de vacaciones Arantza y yo, con nuestra dos hijas, de 7 y 5 años de edad. Y pensábamos repetir el destino del año anterior. Un paraje que también parecía haber sido visitado por el lobo.

También en Améscoa hay que poner el foco en nuestras vergüenzas. (Julio, 1936)




Detención, traslado y abandono del cadáver, tras su asesinato, de Domingo Bados
Detención, traslado y abandono del cadáver (tras su asesinato) 
de Domingo Bados


         No mentir, no ocultar ninguna verdad, escribir sin odio, 
        sin ira, sin rencor (Cicerón). 

  Julio es un mes fiestero en Navarra y lo es también en nuestro valle, pero como este blog trata de nuestra historia, es obligado también poner el foco en las vergüenzas que dejamos registradas en ella, antiguas y recientes. 

  Y en nuestro pasado nada lejano las ha habido, y grandes, quizá las mayores y más reprochables de toda nuestra historia. Y deben ser recordadas para hacer justicia a las víctimas y a los autores. Y como medida preventiva y didáctica para evitar su repetición. 

 No basta con las declaraciones que firmaron los cuatro ayuntamientos amescoanos  en 2012, ni con las placas que se pusieron en los edificios municipales de Eulate y Améscoa Baja. 

 Pasados 14 años, nadie recordará ni el texto de las declaraciones ni el contenido de las placas.