Miradas y reflexiones: La tierra no cría todo lo que pare

Joven arrendajo agonizante próximo a expirar
Joven arrendajo agonizante enfermo y próximo a expirar
Fotografía de archivo propio

        

La tierra no pide disculpas por el cuerpo que cae  (J.Robinson Jeffers).


  Mirando fotos, algo que hacemos con cierta frecuencia desde que estamos exiliados, dimos con una secuencia en cierto modo triste, pero, por otra parte, una muestra muy breve y realista de que la naturaleza no es la de los cuentos y “no cría todo lo que pare”. 

  Caminando un día hacia las balsas de Bardoitza, vimos un "gallico" (así se conoce en Améscoa al arrendajo) muy joven parado en mitad del camino. 


Arrendajo joven enfermo posado en el camino
Arrendajo posado en el camino a Zelaizarana.
Fotografía de archivo propio

  Se movía poco, aunque estaba erguido. Pero se le cerraban los ojos y se le notaba, sin presumir de conocimientos al respecto, que no le quedaba mucha vida. 

  Estuvimos un buen rato observándolo. Un poeta estadounidense escribía “La tierra no pide disculpas por el cuerpo que cae; el ala que se detiene entra en el mismo orden que la piedra y la lluvia". Pero el ”gallico" estaba allí vivo y vimos su agonía. 

      

Qué se hacía con las reses muertas en campo abierto en Améscoa

Dos ganaderos arrojan un oveja muerta a una sima
Eliminación de reses menudas muertas en las simas, 
costumbre/ley ancestral 

                

  La eliminación de reses muertas a campo abierto (Siglo XVII)


  Es este un territorio mayoritariamente ganadero y de su cabaña han obtenido nuestros antepasados: Alimentos, materia prima para la vestimenta y fuerza para el arado, para el carro/carreta, para la montura y para el transporte. 

  Morían muchas reses mayores y menores, porque la gente tocaba todos los palos para sobrevivir y penosamente. 

  Y morían, pero se sabía rápidamente del suceso porque el ganado mayor estaba agrupado en las ganaderías concejiles y custodiado en ciertas épocas del año, por un pastor contratado por el concejo, bueyero y yegüero, que informaba rápidamente de lo ocurrido.   

  Y era vital no perder tiempo para, conociendo las causas, salvar algo de la pérdida si es que se podía. Antes de que llegasen los buitres, perros o lobos. 

  No había forenses, pero la experiencia es la madre de la ciencia y se sabía qué hacer.

El Privilegio de Gollano. 550 años se han cumplido.

Simulación del paisaje local de Gollano en el siglo XV con ayuda de la AI
Simulación del paisaje de Gollano en el siglo XV con ayuda de la AI




             Algo más decía el privilegio. 

  No me extenderé porque esto es solo una Efeméride y las efemérides deben ser breves, pero haré un rápido repaso de lo esencial de la concesión regia: 

  .- Señala que se otorga en reconocimiento de la fortaleza y casa fuerte levantada por el protonotario Fernando de Baquedano y por sus servicios prestados al Reino. 

  .- Ordena que ningún merino, oficial real, arrendador ni persona alguna pueda reclamarles tributos, imposiciones o cargas. 

  .- Establece que la merced es perpetua, salvo revocación expresa por las Cortes de Navarra. 

  .- Ordena que el privilegio sea registrado y guardado en la Cámara de Comptos y en los Libros del Reino. 

  .- Confirma que el lugar queda exento de jurisdicción ajena, salvo la del Rey. 



  Y algo peculiar diré de Juan II de Navarra, el rey que concedió el Privilegio

Los vecinos de Baríndano no quieren beber agua "corrompida". 1843.

Imagen estilo óleo de la Fuente de Baríndano (Améscoa Baja)
La Fuente, Baríndano (Améscoa Baja). Al fondo Zudaire y Balcón.
Fotografía y arreglo simulando óleo de archivo propio


         Ura iminten dabe/dan dana loiturik (El agua la dejan/
        del todo en suciedad). 

  Ese es un fragmento de la descripción que hace José Antonio de Moguel en su novela "Peru Abarca" (finales del siglo XVIII), en referencia a las aguas de lavado o empozado del lino. El bertso se completaba añadiendo "Baster guztietara/atsa zabaldurik", (Su hedor se esparce/por toda la vecindad). 

  Precisamente las quejas de los vecinos de Baríndano iban por ahí. No querían beber aguas del Urederra, a las que debían recurrir en verano, contaminadas por el lavado o aguado de linos, actividad que sus vecinos de todos los pueblos de Améscoa Baja desarrollaban aguas arriba. 

  Esta actividad generaba la insalubridad del agua que llegaba a Baríndano y las gestiones realizadas por el Regidor del Concejo de Baríndano no resolvían el problema, por lo que se vieron obligados a subir el tono de su protesta.       

El eclipse total de sol de 2026 desde Améscoa

Eclipse total de sol de 2026 visto desde Améscoa, lado sur de Urbasa
Eclipse total de sol de 2026 visto desde Majadas de Eulate (Améscoa)
Fotografía cedida por Pablo Núñez


          Otro eclipse que ver desde Améscoa. 

  Todo el ruido mediático que ha movido este eclipse nos ha hecho recordar la discreción con que transitó el eclipse anterior que pudimos percibir en este valle. Algo razonable si se tiene en cuenta que aquel era un eclipse parcial, que ocurría durante el día y por la mañana además y que no había móviles. 

  Vivimos aquel eclipse, Arantza Garate y yo, en el Monte Limitaciones de Améscoa, el 11 de agosto de 1999, por la mañana, y además recogimos una rica cosecha de Russulas = Gibelurdiñes que, preparadas con el buen arte de Arantza, a la noche cenaríamos en Baríndano, en casa de Elena y Martín, con ellos y otros amigos. 

  Y este eclipse, 27 años después, imposibilitados de verlo directamente, lo vivimos a través de los medios, informaciones e imágenes que nos han facilitado los que nos quieren bien. Y nosotros se lo agradecemos y lo contamos.      

El bostezo de los equinos en Améscoa

Équido macho en el acto de bostezar en el Monte de Améscoa
Caballo bostezando a gusto en el Monte Limitaciones de Améscoa
Fotografía de Archivo propio



          El bostezo de los caballos en Améscoa. 

  Digo en Améscoa, porque pese a suponer que será igual en todo el mundo, solo aquí los hemos visto bostezar Arantza y yo, y en varias ocasiones, no por otra razón. 

  Pero vayamos al grano. El bostezo, todos sabemos lo que es entre las personas. Pero, además, es algo que pueden realizar todos los animales vertebrados, incluyendo obviamente mamíferos, y además, peces, aves, serpientes y otros. 

  No lo incorporo aquí como una rareza de la especie equina, de la que el hombre viene sirviéndose desde que empezó a andar erguido (como alimento, como montura, animal de tiro, como animal de reja, etc). 

  Lo traigo para dar a conocer de cerca esa peculiaridad de este vecino de estas tierras, con más antigüedad aún que los seres humanos afincados en ellas. 

  Y del que me permito citar un apunte curioso. 

La Reina de Navarra refuerza con vino la muga de Améscoa con Castilla. 1429.

Las cargas de vino llegan a Larraona, próxima a la muga
 con Contrasta, frontera en el siglo XV de los reinos de 
Castilla y Navarra.






  En Améscoa, y dónde no, el alcohol era un buen combustible para la guerra. 

  La reina que mandaba el vino era Blanca I de Navarra, hija de Carlos III el Noble, el que reconoció la propiedad de las Limitaciones en 1412, que había fallecido en 1425. 

  Ella era la tercera en la sucesión, pero las hermanas que la precedían fallecieron antes. 

  Casó con el rey de Sicilia con 17 años y enviudó con 24. Volvió a casar a la edad de 35 con Juan, hermano del rey Alfonso de Aragón. 

  Tras la muerte de Carlos III, Blanca I y Juan II fueron coronados como reyes de Navarra en la catedral de Pamplona el 15 de mayo de 1429.