Los vecinos de Baríndano no quieren beber agua "corrompida". 1843.

Imagen estilo óleo de la Fuente de Baríndano (Améscoa Baja)
La Fuente, Baríndano (Améscoa Baja). Al fondo Zudaire y Balcón.
Fotografía y arreglo simulando óleo de archivo propio


         Ura iminten dabe/dan dana loiturik (El agua la dejan/
        del todo en suciedad). 

  Ese es un fragmento de la descripción que hace José Antonio de Moguel en su novela "Peru Abarca" (finales del siglo XVIII), en referencia a las aguas de lavado o empozado del lino. El bertso se completaba añadiendo "Baster guztietara/atsa zabaldurik", (Su hedor se esparce/por toda la vecindad). 

  Precisamente las quejas de los vecinos de Baríndano iban por ahí. No querían beber aguas del Urederra, a las que debían recurrir en verano, contaminadas por el lavado o aguado de linos, actividad que sus vecinos de todos los pueblos de Améscoa Baja desarrollaban aguas arriba. 

  Esta actividad generaba la insalubridad del agua que llegaba a Baríndano y las gestiones realizadas por el Regidor del Concejo de Baríndano no resolvían el problema, por lo que se vieron obligados a subir el tono de su protesta.       

El eclipse total de sol de 2026 desde Améscoa

Eclipse total de sol de 2026 visto desde Améscoa, lado sur de Urbasa
Eclipse total de sol de 2026 visto desde Majadas de Eulate (Améscoa)
Fotografía cedida por Pablo Núñez


          Otro eclipse que ver desde Améscoa. 

  Todo el ruido mediático que ha movido este eclipse nos ha hecho recordar la discreción con que transitó el eclipse anterior que pudimos percibir en este valle. Algo razonable si se tiene en cuenta que aquel era un eclipse parcial, que ocurría durante el día y por la mañana además y que no había móviles. 

  Vivimos aquel eclipse, Arantza Garate y yo, en el Monte Limitaciones de Améscoa, el 11 de agosto de 1999, por la mañana, y además recogimos una rica cosecha de Russulas = Gibelurdiñes que, preparadas con el buen arte de Arantza, a la noche cenaríamos en Baríndano, en casa de Elena y Martín, con ellos y otros amigos. 

  Y este eclipse, 27 años después, imposibilitados de verlo directamente, lo vivimos a través de los medios, informaciones e imágenes que nos han facilitado los que nos quieren bien. Y nosotros se lo agradecemos y lo contamos.      

El bostezo de los equinos en Améscoa

Équido macho en el acto de bostezar en el Monte de Améscoa
Caballo bostezando a gusto en el Monte Limitaciones de Améscoa
Fotografía de Archivo propio



          El bostezo de los caballos en Améscoa. 

  Digo en Améscoa, porque pese a suponer que será igual en todo el mundo, solo aquí los hemos visto bostezar Arantza y yo, y en varias ocasiones, no por otra razón. 

  Pero vayamos al grano. El bostezo, todos sabemos lo que es entre las personas. Pero, además, es algo que pueden realizar todos los animales vertebrados, incluyendo obviamente mamíferos, y además, peces, aves, serpientes y otros. 

  No lo incorporo aquí como una rareza de la especie equina, de la que el hombre viene sirviéndose desde que empezó a andar erguido (como alimento, como montura, animal de tiro, como animal de reja, etc). 

  Lo traigo para dar a conocer de cerca esa peculiaridad de este vecino de estas tierras, con más antigüedad aún que los seres humanos afincados en ellas. 

  Y del que me permito citar un apunte curioso. 

La Reina de Navarra refuerza con vino la muga de Améscoa con Castilla. 1429.

Las cargas de vino llegan a Larraona, próxima a la muga
 con Contrasta, frontera en el siglo XV de los reinos de 
Castilla y Navarra.






  En Améscoa, y dónde no, el alcohol era un buen combustible para la guerra. 

  La reina que mandaba el vino era Blanca I de Navarra, hija de Carlos III el Noble, el que reconoció la propiedad de las Limitaciones en 1412, que había fallecido en 1425. 

  Ella era la tercera en la sucesión, pero las hermanas que la precedían fallecieron antes. 

  Casó con el rey de Sicilia con 17 años y enviudó con 24. Volvió a casar a la edad de 35 con Juan, hermano del rey Alfonso de Aragón. 

  Tras la muerte de Carlos III, Blanca I y Juan II fueron coronados como reyes de Navarra en la catedral de Pamplona el 15 de mayo de 1429. 


Améscoa medieval. También líquenes para el "kilómetro cero"


Campesinos medievales recolectando líquenes
Campesinos medievales recolectan líquenes. 
Lobaria de un haya a la izquierda y Usnea de un roble a la derecha



         Améscoa, los líquenes y la autosuficiencia. 

  La filosofía "kilómetro cero" no es una teoría reciente. La descubrieron los grupos humanos cuando decidieron abandonar el nomadismo y adquirir hábitos estables de residencia.

  Y se devanaron los sesos para sacar el máximo partido y rendimiento de todo lo que tenían más próximo, por evidentes razones de economía de esfuerzo y seguridad. Y gracias a ello consiguieron sobrevivir con sus propios recursos.

 Eso llevó a exprimir al máximo el conocimiento del espacio que les rodeaba y de todos sus componentes. Y fuera cual fuera su dimensión y su frecuencia, todo era conocido y comprobado. Y de todo se sabía y se conocía la posible utilidad o el posible servicio que podía prestar.

  No quedaron exentos los líquenes de ese repaso y nuestros antepasados supieron de lo que podían esperar de las diferentes variedades. 

El sol no ha cambiado sus hábitos. Sus efectos en Améscoa, sí.

Balsa de Arantzaduia, en Limitaciones de Améscoa, lado sur de Urbasa
Balsa de Arantzaduia (Monte Limitaciones de Améscoa), Sur de Urbasa.


        Hablamos del sol más que nunca estos últimos días. 

  Por el calor, las temperaturas, los incendios, el cambio climático, la sequía, el eclipse.

  El sol lleva millones de años haciendo posible la vida sobre nuestro planeta y el ser humano lleva miles de años siendo consciente de que eso es así y viviendo del sol y respetando unas reglas mínimas de convivencia.

   Hemos olvidado que el sol funcionaba con sus propias reglas y que estas eran inamovibles, que no se le podía programar como a un electrodoméstico y la hemos cagado.

El mojón del Milenario de Améscoa, 1007-2007

Un diseño en piedra como escudo o logotipo de Améscoa esentativo de Am
Grabados en piedra del logotipo diseñado y aprobado como representativo del territorio de Améscoa/Ameskoa.
Fotografías de archivo propio.

 

         El de 2007 en Améscoa, era un Mojón especial. 

  Era especial porque celebrábamos el Milenario. No el Milenario del poblamiento de este valle, mucho más antiguo, sino el de la aparición de su nombre en un documento. 

  Comenzaba yo mi explicación así: Existe un documento del monarca Sancho Garcés III el Mayor, rey de Pamplona, que se cita como “de 1007”, en que se incluye escrito, por primera vez en la historia, el nombre de Améscoa.

  Pero no vamos a hablar del porqué del Milenario, sino del Mojón. Y el propio mojón tenía un atractivo añadido: El de lucir el logo que se había preparado para el conjunto de los dos valles bajo la denominación única de Améscoa.

  Había sido una sugerencia hecha por los ayuntamientos como símbolo de unidad territorial.